No soy un critico de cine, en el sentido profesional. Soy cineasta, en el sentido de que trabajo para la industria del cine. Soy cinéfilo de corazón. No pretendo ser excesivamente pretencioso ni arrogante. Pero cabe decir que soy un cinéfilo, y de cuando en vez, eso viene con el territorio. Especifíco esto porque no planeo instruir el uso apropiado de este blog. Este blog no tiene uso apropiado. De hecho es bastante inútil si me preguntan a mi--pero que diablos se yo, yo soy solo el autor.
Este espacio es dedicado para contemplaciones, opiniones y estudios semi-banales (sin el "semi", realmente) acerca del séptimo arte. Claro está, el pan de cada día de Sobremesa son las reseñas. Trataré de ser siempre breve pero con el mayor detalle posible--a pesar de esta introducción-- y créanme que siempre trataré de no ofender a nadie. De hacerlo, me disculpo de antemano y les recomiendo que crezcan un par.
Escribo esto como un aviso, una advertencia. De aquí en adelante, los dejo por su cuenta. Sigan leyendo a su propio riesgo...
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