domingo, 13 de octubre de 2013

Me asusta tan solo pensarlo


Con estas líneas inicia El Conjuring (The Conjuring), sobre negro seguido por una secuencia en la cual tres jóvenes le relatan a los Warren, Lorraine (Vera Farmiga) y Eric (Patrick Wilson) un historia acerca de una muñeca poseída. Es la típica y cliché historia de terror que érase una vez haría correr sangre helada en las venas. Hoy en día no es tan eficiente.

De ahí la historia salta a los Warren dando una conferencia en la cual relatan esta historia y se introducen como expertos "demonólogos." Luego de esto, la película nos muestra un texto revelando que los Warren son personajes reales y la historia que veremos a continuación es completamente verídica. Las ridiculeces continúan.

Pero algo pasa durante el primer acto, algo inesperado. Me intereso en la historia. La historia de Carolyn y Roger Perron (Lili Taylor, Ron Linvingston) y sus cinco hijas, quienes en 1971 se mudan en una antigua casa en Rhode Island. A diferencia de las películas del genero de hoy en día, El Conjuro se toma su tiempo revelando lo que sabemos desde el momento que los Perron arriban, esta casa está embrujada. Antes de eso, sin embargo, conocemos a los Perron, a sus cinco adorables hijas. Sabemos que las niñas aprovechan del espacio de la casa para jugar a las escondidas--No muy oportuno en una película de terror, niñas. nada más les digo. Sabemos que Roger y Carolyn han puesto todo su dinero en esta casa. Se aman, son una familia, pero nada de esto es forzado, nada es artificial. Es completamente auténtico.

Sin darnos cuenta, cosas extrañas empiezan a pasar. De nuevo las típicas. Declive repentino de temperatura, los relojes se detienen, las niñas ven cosas etc. Todo muy bien elaborado, muy bien producido y muy, muy tenso. La tensión y los sucesos van en ascenso hasta que finalmente nos damos de cuenta que tratamos con una posesión a gran escala. Aquí entran los Warren, con quienes también pasamos un poco de tiempo para conocer. Los Warren y su equipo se instalan en la casa de los Perron mientras espíritus malignos los atormentan a todos.

El Conjuro, dirigida majestuosamente por James Wan, es una de las mejores películas de terror que he visto en muchos años. Logra lo que pocas han hecho, genuinamente me causó terror. Es que Wan y los guionistas, Chad Hayes y Carey Hayes, utilizan una amalgama de elementos del terror sobrenatural clásico y con esto producen una pieza de horror psicológica, al estilo de los 70. Esto lo hacen con gran ayuda de John R. Leonetti, cuya fotografía es excepcional. El trabajo de cámara en esta película lleva el gran peso de asustar a la audiencia, de enseñar y esconder. La cámara se mueve con cautela y precisión a través de los espacios diseñados por Julie Berghoff, quien asume la época a exactitud.

Pudiera escribir más y más acerca de este film, pero no quiero arruinarles la experiencia. Ya que recomiendo que simplemente la vean, no solo aquellos fanáticos del género, si no también los escépticos como yo.

El Conjuro los tomará por el corazón y no los soltará y horas después de ver la película, estarán temblando y no sabrán porque. Pero antes de que se vuelvan locos y empiecen a buscar los contactos de los Warren, estoy aquí para decirles, es solo una película.

jueves, 1 de agosto de 2013

La eternidad puede ser una maldición.


El personaje de Wolverine se ha convertido en un favorito del público en el universo de los Hombres X. La imagen de las tres garras de adamantio que sale de las manos de este mutante son sinónimas con el mundo de Marvel.

Wolverine esta en trayecto (más bien ya ha arribado) a hacer lo mismo en el cine. Hugh Jackman ha interpretado el papel de Logan en cinco películas diferentes, tres como parte del equipo del Profesor Xavier y dos como protagonista.

En el 2009 Fox nos entregó X-Men Origins: Wolverine un precuela a la franquicia original de los X-Men. No está de más decir que este film fue un total desastre, el cual dejó una interesante incógnita. ¿Puede este personaje cargar una historia por sí mismo?

Wolverine Inmortal (The Wolverine) en cierta forma nos prueba que no. Esta no es una precuela, es una continuación que nos presenta un Logan vencido, abatido. Su melancolía y soledad lo lleva a una vida de desahucio, cargando culpa y dolor. Logan es reclutado por Yukio (Rila Fukushima) a Japón a despedirse de un soldado japonés a quien Logan le salvo la vida de la bomba en Hiroshima y es ahora un poderoso magnate a espera de la muerte.

Este magnate, Yashida (Hal Yamanouchi), le hace una propuesta al mutante inmortal: mortalidad. Poco tiempo después Wolverine se ve con la desfortuna de perder su poder regenerativo y a la vez tener que proteger a Mariko (Tao Okamoto) la nieta de Yashida. De aquí surje una intriga no muy complicada ni extraordinariamente impredecible.

Esta película no nos da mucho en cuanto a trama y realmente no trata en hacerlo tampoco. El director James Mangold y los guionistas Mark Bomback y Scott Frank están más preocupados en las temáticas de la historia, en las lecciones que quieren impartir y en el desarrollo de sus personajes. El problema es el siguiente, las temáticas son simples, las lecciones son innecesarias y los personajes no son muy profundos.

Excepto por el mismo Wolverine. Hugh Jackman cada vez encuentra más y más confort en este personaje, la da más vida que nunca en esta ocasión. Mangold y su equipo también se la han ingeniado para a la misma vez hacer el personaje más vulnerable y más poderoso.

Pero la película no aporta más de ahí. No es una pieza profunda, no quedará mucho tiempo en la memoria. Al menos no su historia. Sin embargo es rica en imágenes tan duraderas como el mismo Logan--la secuencia de acción sobre un tren bala, un ejército de ninfas tratando de contener al lobezno, Logan junto a un grizzly en las nieves. Esta es indiscutiblemente la mejor representación visual de este personaje.

También como pieza de apoyo a la próxima pieza de la franquicia sirve de mucho. Lo cual me deja dicho que la intención principal de la existencia de esta pieza fue simplemente re-introducir el personaje en las mentes del público antes de traer a todo el equipo de vuelta. En mi opinión eso no es una razón completamente válida para una película de 126 minutos.

The Wolverine es una gran mejoría a aquella atrocidad del 2009, y se que eso no es mucho decir. Vale la pena verla, si se es fanatico de este universo, como lo es un servidor. Más de ahí, mi recomendación es esperar el retorno del director Brian Singer el año que viene.

Ah, y por favor, permanezcan en sus asientos durante los créditos. Me lo agradecerán.

lunes, 29 de julio de 2013

Si pudiéramos volver atrás...


Me confieso un fanático del viaje al tiempo. Como herramienta de contar historias, como propuesta metafísica, como tema de conversación siempre ha sido algo fascinante para mí. Es con ese interés que veo Arrobá, dirigida por Jose María Cabral.

El filme empieza siendo una comedia de errores, donde Pedro (Kenny Grullon), Samuel (Irving Alberti) y Pilón (Alexis Valdés)--cada uno con sus propios problemas económicos--deciden robar un banco. Pero estos no son criminales, no son hábiles delincuentes, sagaces malhechores. No. En pocas palabras, son unos ineptos y como es de esperarse su hazaña de robar un banco no es exactamente una para la historia. Suerte que Pedro es un científico brillante, quien ha inventado una máquina del tiempo.

De aquí la trama arranca, pero a decir verdad no llega muy lejos. Esta historia hace saltos cuánticos de evento a evento con poca coherencia. Me detendré antes de ser malinterpretado. Los eventos en sí, dígase, las escenas individuales de la pieza funcionan. No más que eso. Algunas si llegan a ser excepcionales pero en general no son más que ordinaria en el mejor de los casos.

Esto hasta llegar al tercer acto, al cual le refiero así por que me faltan las palabras para describirlo de otra manera. Ya que esta película padece de un severo caso de trastorno de déficit de atención. Bien es cierto que el film debut de Cabral, Jaque Mate, sufre del mismo trastorno, por lo menos los tres cuartos de esa pieza son muy buenos. Aquí la falta de un clímax hiere rotundamente todo lo que precede, los últimos veinte minutos simplemente van en declive hasta culminar en una pantalla negra que deja un sabor amargo.

Cabral, quien escribe el guión, comprende muy bien las reglas de su universo. Está bien claro en los fundamentos físicos, en las causas y efectos, en el funcionamiento general de esta primicia. El hecho es que si bien él los comprende, a la audiencia no le queda tan claro. Le pasa igual que a Pedro cuando trata de explicar su invento a sus compañeros, y como este, Cabral ha ingeniado algo brillante que simplemente no está bien ejecutado.

La incoherencia no termina solo en el guión. Personalmente, tuve problemas adaptando mi atención a la visual. Secuencias completas filmadas en planos cerrados con tomas que duraban un poco más de lo usual me crearon un sentido de desorientación leve. Por igual, el material y el género merece de un mejor trabajo de diseño de producción, especialmente cuando se trata de "Cronos," la famosa máquina del tiempo.

Me tomo estas líneas para aclarar mi punto anterior. No sugiero que la máquina del tiempo vista en esta película parezca algo sacado de Las Guerras de las Galaxias ni tampoco exijo un DeLorean (eso sería una simple blasfemia). Todo lo contrario, esto es un dispositivo creado a pura saliva y sí, es cierto, la que vemos aquí está compuesta por objetos caseros. Sin embargo, esa idea se pudo exagerar un poquito más, para crear algo icónico. Algo propio.

Ahora bien, el elenco funciona extremadamente bien. Particularmente los tres actores principales. Grullón encarna el histrionismo y entusiasmo de Pedro a la perfección, aunque a veces parezca un poco exagerado. Alberti como Samuel es todo un natural y trae un balance absolutamente necesario. Pero el jugador más valioso es definitivamente Valdés, quien tiene la ardua labor de interpretar el papel cómico de la pieza, pero no deja caer la pelota ni un segundo. Los papeles secundarios, dígase Candy (Hony Estrella) y Eugenio (Marcos Bonetti), no tienen mucho que decir ni hacer y por ende sus interpretes dificilmente se destacan.

Debo hacer mención honorífica a Giovanny Cruz, quien agrega su nombre al panteón de actores que interpretan a Trujillo. Si, ESE Trujillo, porque aparentemente es un prerequisito obligatorio que toda pieza artística dominicana debe hacer referencia a la dictadura. ¿Seré yo el único que está completamente hastiado del trujillismo?

Al final, Arrobá nos deja igual que a sus protagonistas, con más preguntas que respuestas. Este es un viaje en el espacio en el cine dominicano, solo que uno pequeño, de unos cuantos metros. Quizás exista un universo paralelo donde esta película sea realmente muy buena. Me tendré que conformar con eso.

viernes, 5 de julio de 2013

¿Qué clase de familia es esa que no puedes traer a casa?


Hay todo tipo de familias: explosivas, represivas, delictivas, oprimidas, unidas, destruidas, diminutivas, masivas… Todos tenemos una dinámica familiar, sino varias. Los cineastas adoran explorar las relaciones familiares, ya que de aquí se extrapola tanto acerca de la naturaleza humana.

Stoker, el début estadounidense del director Park Chan-Wook, es un de estos casos. La trama es una sencillez, que luego se complica y no indagaré mucho en esto. Descubrir el desarrollo moroso de este film fue uno de sus placeres, admito que no tiene muchos.

La película abre con una voz en off de su personaje principal, India Stoker (Mia Wasikowska). Nos dice una serie de acertijos acerca de su persona. Esto sobre un collage de imágenes tan enigmáticas como hermosas. El collage cesa al rodar los créditos (de cabeza, al estilo Seven ) Luego, tenemos el evento incidente de la pieza, la muerte del padre de India (Dermot Mulroney) y la integración de su tio Charlie (Matthew Goode) a la familia. Algo que al parecer deja encantada a Evelyn Stoker (Nicole Kidman), la madre de India.

Hasta aquí llego con los detalles de trama. Honestamente, no hay mucha más trama. Hay historia, hay personajes, hay hechos que ocurren, pero estos no siguen una trama. Esta historia se desenvuelve a un paso paciente, Park es un genio en hacer esto. Solo que aquí cuenta con un guión-- de Wenthworth Miller, mejor conocido por interpretar el personaje Michael Scofield en la serie Prison Break--que le falta un poco de cocción. Stoker en ocasiones se siente más como una conceptualización que como un guión terminado.

Lo que salva este film es que Park es un cineasta majestuoso. Sus imágenes son intoxicantes. Los brochazos que da Chung-hoon Chung--colaborador habitual de Park--son obsesionantes. Aún cierro los ojos y puedo precisar imágenes que jamás se me olvidarán. Park Chan-Wook sabe como y donde poner su cámara, esto es un hecho rotundamente indiscutible.

Lo mismo ocurre con la edición. Nicolas De Toth ensambla para Park secuencias precisas, con la intrinsicalidad y delicadeza de un rompecabezas. Dos secuencias en particular me llegan a la mente, ambas con contenido impactante que rompen la barrera del tiempo y el espacio.

Park no solo es un genio visual, sino somoro Park continúa lo que inicio con, quizás su más famosa/notoria pieza, Oldboy y continúo con Thirst--una de las mejores expresiones de la gama de historias vampiristicas que han inundado este inicio de siglo. La edición de sonido en esta película es, por decir poco, fenomenal. Los sonidos danzan armoniosamente con la imágenes a la misma vez que van cada una a su propio compás. ¿Cómo lo hacen? No me pregunten, porque si supiera no estaría escribiendo esto…

Pero esta gran eficiencia técnica, por impresionante que sea--y que, por favor no quede ninguna duda que lo es--no quita el hecho de que esta película tiene serios problemas. Iniciando por su personaje principal que está poco desarrollado por el guión. Pareciera que Park y su equipo no parecen ser los más avilés admiradores de la increíble Wasikowska, quien ha demostrado ser uno de los talentos más prometedores de su generación. Sin embargo, como India, Wasikowska se limita a miradas confusas y semi-expresiones estoicas. Aún en momentos de intensidad, en el cual la historia requiere de emociones fuertes del personaje, Wasikowska lo interpreta con dudas.


















India es nuestro conductor a la historia, y todo el tiempo me sentía incómodo, un efecto que cuando se hace bien puede crear el mejor cine. Sin embargo, nunca se me quitó la sensación de que ese sentido de desorientación no era 100% adrede.

El estilo gótico de la película también es un problema. Al parecer este no le queda bien a Park, cosa que me cuesta mucho entender ya que en sus piezas anteriores él juega mucho con este estilo, especialmente en su ambientación. Cabe notar que en estos casos lo hacia con toques fuertes orientales. Puede que al tratar de imitar un estilo occidental, a Park se le haya quedado algo en la traducción. Esto lo lamento, porque entre con las expectativas orientales.

De mis quejas debo excluir a Goode, quien siempre le hace tributo a la pronunciación fonética de su nombre. Goode se pierde en el personaje de Charlie, un personaje tan enigmático como India, que tiene tantas facetas como esta y que todas y cada una son distintivas. Con simples miradas Goode puede denotar ternura, sabiduría, encanto, violencia, temor, confusión y a veces hasta romper la cuarta pared.

Justo entre Wasikowska y Goode, está Kidman, al igual que su personaje. Kidman tiene sus momentos de grandeza, seguidos por momentos de mediocridad. Este es un personaje que se beneficia de la perdida de expresionismo que Kidman ha tenido en lo últimos años y en ocasiones ella toma ventaja de esto.

Este desequilibrio en la calidad de actuación y desarrollo de personaje es lo que debilita lo que pudiera ser una tesis interesante acerca de como las dinámicas familiares forman a una persona; de como es difícil, virtualmente imposible, desatarse de ellas. Debo conformarme con haber visto una película capazmente realizada sin mucho más que eso y esperar que esto no se vuelva un patrón en la carrera de Park Chan-Wook en este lado del planeta.

viernes, 14 de junio de 2013

¿Qué harás cuando no estés salvando el mundo?

El asunto es complicado. ¿Cómo criticar una película acerca de un personaje tan irónico objetivamente? ¿Debo ignorar interpretaciones pasadas? ¿Debo compararlas? Al final, creo que haré un poco de ambas, trataré de mantenerme como un puente entre un punto y el otro.

Es eso exactamente una de las varias tesis que plantea El Hombre de Acero, dirigida por Zack Snyder. Uno de los temas principales del personaje de Superman, desde su creación en el 1938, es su humanidad, ya que en el sentido biológico, Kal-El es un alienígena, nacido en el planeta Krypton y criado en Kansas.

El film inicia en Krypton, justo en el momento del nacimiento del súper hombre de ojos azules. Pero este prologo, típico de cualquier historia de origen, no se limita a enseñarnos un indefenso Superman. Snyder se toma su tiempo explorando la mitología, desarrollando el mundo, la cultura de los "kriptonianos." Es en esta secuencia, la cual entiendo se excede un poco, es donde Alex McDowell realmente se la luce en su diseño de producción. Snyder y su equipo nos dan un Krypton nunca antes visto en la pantalla, un mundo alienigena identificable en un mundo post Ridley Scott y James Cameron.

En esta primera parte nos encontramos el renovado científico Jor-El (Russell Crowe), quien no solo recibe a su hijo varón al mundo, sino le implora al gran consejo del planeta que abandonen este antes de ser destruido. El mensaje ambiental es interrumpido por un golpe de estado organizado por el General Zod (Michael Shannon).

Como último recurso Jor-El roba el McGuffin de la pieza--el cual llamamos Códice en esta ocasión--y lo lanza hacia el espacio, junto con su hijo recién nacido. Es aquí donde entiendo que la pieza se extiende, ya que duramos aproximadamente unos 10 minutos más en Krypton, hasta el momento de su destrucción.

De aquí damos un salto cuántico 33 años en el futuro y en otro planeta, la Tierra. Nos encontramos con el hijo de Jor-El, el mismisimo Kal-El (Henry Cavill) o Clark Kent o Joe, como sea que se quiera llamar. Sin muchos preámbulos presenciamos el primer acto heróico del súperheroe, al igual que la toma gratuita del impresionante físico que Cavill porta en la película (Snyder no resiste un plano corto del abdómen definido del actor británico)

En esta sección de la película, Clark no es mas que un hombre sin rumbo, sin una idea clara de cual es su posición en el mundo. De vez en cuando hacemos unas paradas en Kansas, donde exploramos la infancia del joven Clark Kent, y su lucha con la ayuda de sus padres adoptivos Johnathan y Martha Kent (Kevin Costner, Diane Lane), quienes se parecen estar postulando para el premio a Mejores Padres del Mundo--y llevando la delantera. Aquí también descubrimos el largo historial de actos heroicos que tiene el joven Kent.

Lo que le sigue a esto ya es lo típico, Clark viaje hacia el Polo Norte donde se encuentra con, un momento, no puede ser… Es Lois Lane (Amy Adams)! Es aquí uno de los grandes desvíos que David S. Goyer toma con la mitología de Superman, introduciendo al personaje de Lois antes de que el mismo Superman sea Superman.

Pero luego volvemos en curso cuando finalmente vemos a Cavill en la capa roja. Muy poco tiempo luego de Kal-El descubrir la verdad acerca de su origen tenemos la aparición de una nave alienigena y del General Zod, quien amenaza a toda la humanidad. ¿Quién podrá defendernos? Ah, perdón, me confundí un segundo. ¿Cómo es que va el asunto? ¿Es un pájaro, un avión?

Deben disculpar mi desorientación, ya que fui al cine a ver una película de Superman y termine viendo algo más. Jamás denigraría la obra maestra de Richard Donner, pero en muchos aspectos, esta supera a esa--y ni siquiera mencionemos lo que sea que Bryan Singer nos lanzó en el 2006. Claro, en otros aspectos la Superman original jamás será vencida--ahem, Ned Beatty.

Empecemos con lo bueno, ya que es mucho. Para un "fanboy" como yo, la secuencia en Krypton sabe a gloria. El cuidado en el detalle, en la construcción de mundo es superior a cualquiera que yo haya visto. Las escenas de acción también están bien construidos, coreografiadas y filmadas. Es extremadamente impresionante ver a estos titanes, estos dioses en batalla en nuestro mundo. Pero esto es de esperarse de un visionario como Snyder.

Todo eso ya lo sabía antes de que me pusieran el primer anuncio. Lo que me sorprendió fueron las figuras paternas. Superman siempre ha sido un personaje bañado en simbología mesiánico--algo que Snyder en su gran sutilidad nos muestra con uno de los encuadres más exagerados que he visto. Como el mismo Cristo, Superman es el hijo de dos padres, uno acá en la Tierra y otro entre las estrellas. Sin mencionar los dos padres que crearon el personaje en el primer lugar, Jerry Siegel y Joe Shuster.

Ambas figuras paternas se lucen en este film. La interpretación de Jor-El por Russell Crowe--quien no canta nunca, gracias al cielo--es como ninguna que haya visto, es noble, inteligente, firme y en ocasiones supera al gran Marlon Brando. Crowe engrandece el personjae tanto como lo humaniza.

Johnathan Kent no se queda atrás. Mi parte favorita de toda la película era cada vez que teníamos un flashback a la infancia de Clark Kent. Hay algo de Kevin Costner frente a un sembradío que la da ganas de llorar a cualquiera. Costner hace de un Pa Kent justo, tierno, y sabio, quien se ve con la árdua tarea de tener en sus manos el arma letal más poderosa del planeta y solo ver un hijo que necesita de un padre.



Costner es definitivamente el jugador más valioso de esta pieza. Pero está muy bien acompañado de Diane Lane, quien le da una profundidad y fortaleza al personaje de Ma Kent necesario para el desarrollo de el héroe más grande de todos los tiempos.

Esto nos trae a Cavill. Todavía el juez no le canta su sentencia, pero el veredicto parece ser positivo. Claro está, no estamos hablando del encantador Christopher Reeve. A Cavill le falta un poco en el departamento del encanto, por suerte su belleza física lo ayuda bastante. Sin embargo, posee un rango de atributos fuertes. Su conflicto es palpable, su poder es entoxicante y su ira causa terror. Si, Superman siente ira.

Siente amor también, por nadie mas que la súper adorable Amy Adams. Admito que un servidos, al verla aparecer por primera vez en pantalla pensó: "Muy bien, ya todo va a estar bien" Por que eso es lo que Adams hace, mejora todo en lo que aparece, y esta no es la excepción. Con todo el respeto que se merecen Margot Kidder, Teri Hatcher y Kate Bosworth(esta es un chiste, lo lamento), finalmente tenemos a la mejor Lois Lane.

El gran villano, lamento informarles, es quizás el más débil en el elenco. Michael Shannon, el único de este elenco del cual no tenia duda que iba a ser espectacular, nunca entiende bien su personaje. El Zod de Shannon fluctúa entre un desquiciado egomaniaco y un soldado testarudo. En una escena jocosa, Shannon repite la misma línea una y otra vez con entonaciones diferentes, como si la estuviera ensayando. No ayuda que a su lado Antje Traue hace de Faora-Ul un némesis mucho más interesante.

Pero esto es un problema de dirección, mas bien de guión. Ya que Snyder hace su mejor intento de escapar su más bajos instintos y para el beneficio de la película lo hace muy bien. Pero los típicos "goyerismos" están por todos lados. Especialmente en el diálogo-- "Eres un monstruo y te destruiré" es una línea que no tiene lugar aquí, ni en ningún lado.

No puedo terminar esta reseña sin mencionar a Hans Zimmer. Este es el hombre que tiene la responsabilidad más grande, más aún que Cavill. Este es el hombre que debe superar a John Williams. Si lo hace o no es otra cosa, sin embargo, en ningún momento me hizo falta el tema musical de Superman que muchos crecimos escuchando. No, señor, Zimmer se apropia del sonido de Superman y lo hace de él. Por esto lo felicito.

Pero los tres--no dos--padres de este universo, Snyder, Goyer y el productor, Christopher Nolan, quien también comparte crédito de historia, han hecho un excelente trabajo, han sembrando los cimientos para una franquicia prometedora.

miércoles, 12 de junio de 2013

Introducción

No soy un critico de cine, en el sentido profesional. Soy cineasta, en el sentido de que trabajo para la industria del cine. Soy cinéfilo de corazón. No pretendo ser excesivamente pretencioso ni arrogante. Pero cabe decir que soy un cinéfilo, y de cuando en vez, eso viene con el territorio. Especifíco esto porque no planeo instruir el uso apropiado de este blog. Este blog no tiene uso apropiado. De hecho es bastante inútil si me preguntan a mi--pero que diablos se yo, yo soy solo el autor.

Este espacio es dedicado para contemplaciones, opiniones y estudios semi-banales (sin el "semi", realmente) acerca del séptimo arte. Claro está, el pan de cada día de Sobremesa son las reseñas. Trataré de ser siempre breve pero con el mayor detalle posible--a pesar de esta introducción-- y créanme que siempre trataré de no ofender a nadie. De hacerlo, me disculpo de antemano y les recomiendo que crezcan un par.

Escribo esto como un aviso, una advertencia. De aquí en adelante, los dejo por su cuenta. Sigan leyendo a su propio riesgo...