El asunto es complicado. ¿Cómo criticar una película acerca de un personaje tan irónico objetivamente? ¿Debo ignorar interpretaciones pasadas? ¿Debo compararlas? Al final, creo que haré un poco de ambas, trataré de mantenerme como un puente entre un punto y el otro.
Es eso exactamente una de las varias tesis que plantea El Hombre de Acero, dirigida por Zack Snyder. Uno de los temas principales del personaje de Superman, desde su creación en el 1938, es su humanidad, ya que en el sentido biológico, Kal-El es un alienígena, nacido en el planeta Krypton y criado en Kansas.
El film inicia en Krypton, justo en el momento del nacimiento del súper hombre de ojos azules. Pero este prologo, típico de cualquier historia de origen, no se limita a enseñarnos un indefenso Superman. Snyder se toma su tiempo explorando la mitología, desarrollando el mundo, la cultura de los "kriptonianos." Es en esta secuencia, la cual entiendo se excede un poco, es donde Alex McDowell realmente se la luce en su diseño de producción. Snyder y su equipo nos dan un Krypton nunca antes visto en la pantalla, un mundo alienigena identificable en un mundo post Ridley Scott y James Cameron.
En esta primera parte nos encontramos el renovado científico Jor-El (Russell Crowe), quien no solo recibe a su hijo varón al mundo, sino le implora al gran consejo del planeta que abandonen este antes de ser destruido. El mensaje ambiental es interrumpido por un golpe de estado organizado por el General Zod (Michael Shannon).
Como último recurso Jor-El roba el McGuffin de la pieza--el cual llamamos Códice en esta ocasión--y lo lanza hacia el espacio, junto con su hijo recién nacido. Es aquí donde entiendo que la pieza se extiende, ya que duramos aproximadamente unos 10 minutos más en Krypton, hasta el momento de su destrucción.
De aquí damos un salto cuántico 33 años en el futuro y en otro planeta, la Tierra. Nos encontramos con el hijo de Jor-El, el mismisimo Kal-El (Henry Cavill) o Clark Kent o Joe, como sea que se quiera llamar. Sin muchos preámbulos presenciamos el primer acto heróico del súperheroe, al igual que la toma gratuita del impresionante físico que Cavill porta en la película (Snyder no resiste un plano corto del abdómen definido del actor británico)
En esta sección de la película, Clark no es mas que un hombre sin rumbo, sin una idea clara de cual es su posición en el mundo. De vez en cuando hacemos unas paradas en Kansas, donde exploramos la infancia del joven Clark Kent, y su lucha con la ayuda de sus padres adoptivos Johnathan y Martha Kent (Kevin Costner, Diane Lane), quienes se parecen estar postulando para el premio a Mejores Padres del Mundo--y llevando la delantera. Aquí también descubrimos el largo historial de actos heroicos que tiene el joven Kent.
Lo que le sigue a esto ya es lo típico, Clark viaje hacia el Polo Norte donde se encuentra con, un momento, no puede ser… Es Lois Lane (Amy Adams)! Es aquí uno de los grandes desvíos que David S. Goyer toma con la mitología de Superman, introduciendo al personaje de Lois antes de que el mismo Superman sea Superman.
Pero luego volvemos en curso cuando finalmente vemos a Cavill en la capa roja. Muy poco tiempo luego de Kal-El descubrir la verdad acerca de su origen tenemos la aparición de una nave alienigena y del General Zod, quien amenaza a toda la humanidad. ¿Quién podrá defendernos? Ah, perdón, me confundí un segundo. ¿Cómo es que va el asunto? ¿Es un pájaro, un avión?
Deben disculpar mi desorientación, ya que fui al cine a ver una película de Superman y termine viendo algo más. Jamás denigraría la obra maestra de Richard Donner, pero en muchos aspectos, esta supera a esa--y ni siquiera mencionemos lo que sea que Bryan Singer nos lanzó en el 2006. Claro, en otros aspectos la Superman original jamás será vencida--ahem, Ned Beatty.
Empecemos con lo bueno, ya que es mucho. Para un "fanboy" como yo, la secuencia en Krypton sabe a gloria. El cuidado en el detalle, en la construcción de mundo es superior a cualquiera que yo haya visto. Las escenas de acción también están bien construidos, coreografiadas y filmadas. Es extremadamente impresionante ver a estos titanes, estos dioses en batalla en nuestro mundo. Pero esto es de esperarse de un visionario como Snyder.
Todo eso ya lo sabía antes de que me pusieran el primer anuncio. Lo que me sorprendió fueron las figuras paternas. Superman siempre ha sido un personaje bañado en simbología mesiánico--algo que Snyder en su gran sutilidad nos muestra con uno de los encuadres más exagerados que he visto. Como el mismo Cristo, Superman es el hijo de dos padres, uno acá en la Tierra y otro entre las estrellas. Sin mencionar los dos padres que crearon el personaje en el primer lugar, Jerry Siegel y Joe Shuster.
Ambas figuras paternas se lucen en este film. La interpretación de Jor-El por Russell Crowe--quien no canta nunca, gracias al cielo--es como ninguna que haya visto, es noble, inteligente, firme y en ocasiones supera al gran Marlon Brando. Crowe engrandece el personjae tanto como lo humaniza.
Johnathan Kent no se queda atrás. Mi parte favorita de toda la película era cada vez que teníamos un flashback a la infancia de Clark Kent. Hay algo de Kevin Costner frente a un sembradío que la da ganas de llorar a cualquiera. Costner hace de un Pa Kent justo, tierno, y sabio, quien se ve con la árdua tarea de tener en sus manos el arma letal más poderosa del planeta y solo ver un hijo que necesita de un padre.
Costner es definitivamente el jugador más valioso de esta pieza. Pero está muy bien acompañado de Diane Lane, quien le da una profundidad y fortaleza al personaje de Ma Kent necesario para el desarrollo de el héroe más grande de todos los tiempos.
Esto nos trae a Cavill. Todavía el juez no le canta su sentencia, pero el veredicto parece ser positivo. Claro está, no estamos hablando del encantador Christopher Reeve. A Cavill le falta un poco en el departamento del encanto, por suerte su belleza física lo ayuda bastante. Sin embargo, posee un rango de atributos fuertes. Su conflicto es palpable, su poder es entoxicante y su ira causa terror. Si, Superman siente ira.
Siente amor también, por nadie mas que la súper adorable Amy Adams. Admito que un servidos, al verla aparecer por primera vez en pantalla pensó: "Muy bien, ya todo va a estar bien" Por que eso es lo que Adams hace, mejora todo en lo que aparece, y esta no es la excepción. Con todo el respeto que se merecen Margot Kidder, Teri Hatcher y Kate Bosworth(esta es un chiste, lo lamento), finalmente tenemos a la mejor Lois Lane.
El gran villano, lamento informarles, es quizás el más débil en el elenco. Michael Shannon, el único de este elenco del cual no tenia duda que iba a ser espectacular, nunca entiende bien su personaje. El Zod de Shannon fluctúa entre un desquiciado egomaniaco y un soldado testarudo. En una escena jocosa, Shannon repite la misma línea una y otra vez con entonaciones diferentes, como si la estuviera ensayando. No ayuda que a su lado Antje Traue hace de Faora-Ul un némesis mucho más interesante.
Pero esto es un problema de dirección, mas bien de guión. Ya que Snyder hace su mejor intento de escapar su más bajos instintos y para el beneficio de la película lo hace muy bien. Pero los típicos "goyerismos" están por todos lados. Especialmente en el diálogo-- "Eres un monstruo y te destruiré" es una línea que no tiene lugar aquí, ni en ningún lado.
No puedo terminar esta reseña sin mencionar a Hans Zimmer. Este es el hombre que tiene la responsabilidad más grande, más aún que Cavill. Este es el hombre que debe superar a John Williams. Si lo hace o no es otra cosa, sin embargo, en ningún momento me hizo falta el tema musical de Superman que muchos crecimos escuchando. No, señor, Zimmer se apropia del sonido de Superman y lo hace de él. Por esto lo felicito.
Pero los tres--no dos--padres de este universo, Snyder, Goyer y el productor, Christopher Nolan, quien también comparte crédito de historia, han hecho un excelente trabajo, han sembrando los cimientos para una franquicia prometedora.


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