domingo, 13 de octubre de 2013
Me asusta tan solo pensarlo
Con estas líneas inicia El Conjuring (The Conjuring), sobre negro seguido por una secuencia en la cual tres jóvenes le relatan a los Warren, Lorraine (Vera Farmiga) y Eric (Patrick Wilson) un historia acerca de una muñeca poseída. Es la típica y cliché historia de terror que érase una vez haría correr sangre helada en las venas. Hoy en día no es tan eficiente.
De ahí la historia salta a los Warren dando una conferencia en la cual relatan esta historia y se introducen como expertos "demonólogos." Luego de esto, la película nos muestra un texto revelando que los Warren son personajes reales y la historia que veremos a continuación es completamente verídica. Las ridiculeces continúan.
Pero algo pasa durante el primer acto, algo inesperado. Me intereso en la historia. La historia de Carolyn y Roger Perron (Lili Taylor, Ron Linvingston) y sus cinco hijas, quienes en 1971 se mudan en una antigua casa en Rhode Island. A diferencia de las películas del genero de hoy en día, El Conjuro se toma su tiempo revelando lo que sabemos desde el momento que los Perron arriban, esta casa está embrujada. Antes de eso, sin embargo, conocemos a los Perron, a sus cinco adorables hijas. Sabemos que las niñas aprovechan del espacio de la casa para jugar a las escondidas--No muy oportuno en una película de terror, niñas. nada más les digo. Sabemos que Roger y Carolyn han puesto todo su dinero en esta casa. Se aman, son una familia, pero nada de esto es forzado, nada es artificial. Es completamente auténtico.
Sin darnos cuenta, cosas extrañas empiezan a pasar. De nuevo las típicas. Declive repentino de temperatura, los relojes se detienen, las niñas ven cosas etc. Todo muy bien elaborado, muy bien producido y muy, muy tenso. La tensión y los sucesos van en ascenso hasta que finalmente nos damos de cuenta que tratamos con una posesión a gran escala. Aquí entran los Warren, con quienes también pasamos un poco de tiempo para conocer. Los Warren y su equipo se instalan en la casa de los Perron mientras espíritus malignos los atormentan a todos.
El Conjuro, dirigida majestuosamente por James Wan, es una de las mejores películas de terror que he visto en muchos años. Logra lo que pocas han hecho, genuinamente me causó terror. Es que Wan y los guionistas, Chad Hayes y Carey Hayes, utilizan una amalgama de elementos del terror sobrenatural clásico y con esto producen una pieza de horror psicológica, al estilo de los 70. Esto lo hacen con gran ayuda de John R. Leonetti, cuya fotografía es excepcional. El trabajo de cámara en esta película lleva el gran peso de asustar a la audiencia, de enseñar y esconder. La cámara se mueve con cautela y precisión a través de los espacios diseñados por Julie Berghoff, quien asume la época a exactitud.
Pudiera escribir más y más acerca de este film, pero no quiero arruinarles la experiencia. Ya que recomiendo que simplemente la vean, no solo aquellos fanáticos del género, si no también los escépticos como yo.
El Conjuro los tomará por el corazón y no los soltará y horas después de ver la película, estarán temblando y no sabrán porque. Pero antes de que se vuelvan locos y empiecen a buscar los contactos de los Warren, estoy aquí para decirles, es solo una película.
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