viernes, 5 de julio de 2013

¿Qué clase de familia es esa que no puedes traer a casa?


Hay todo tipo de familias: explosivas, represivas, delictivas, oprimidas, unidas, destruidas, diminutivas, masivas… Todos tenemos una dinámica familiar, sino varias. Los cineastas adoran explorar las relaciones familiares, ya que de aquí se extrapola tanto acerca de la naturaleza humana.

Stoker, el début estadounidense del director Park Chan-Wook, es un de estos casos. La trama es una sencillez, que luego se complica y no indagaré mucho en esto. Descubrir el desarrollo moroso de este film fue uno de sus placeres, admito que no tiene muchos.

La película abre con una voz en off de su personaje principal, India Stoker (Mia Wasikowska). Nos dice una serie de acertijos acerca de su persona. Esto sobre un collage de imágenes tan enigmáticas como hermosas. El collage cesa al rodar los créditos (de cabeza, al estilo Seven ) Luego, tenemos el evento incidente de la pieza, la muerte del padre de India (Dermot Mulroney) y la integración de su tio Charlie (Matthew Goode) a la familia. Algo que al parecer deja encantada a Evelyn Stoker (Nicole Kidman), la madre de India.

Hasta aquí llego con los detalles de trama. Honestamente, no hay mucha más trama. Hay historia, hay personajes, hay hechos que ocurren, pero estos no siguen una trama. Esta historia se desenvuelve a un paso paciente, Park es un genio en hacer esto. Solo que aquí cuenta con un guión-- de Wenthworth Miller, mejor conocido por interpretar el personaje Michael Scofield en la serie Prison Break--que le falta un poco de cocción. Stoker en ocasiones se siente más como una conceptualización que como un guión terminado.

Lo que salva este film es que Park es un cineasta majestuoso. Sus imágenes son intoxicantes. Los brochazos que da Chung-hoon Chung--colaborador habitual de Park--son obsesionantes. Aún cierro los ojos y puedo precisar imágenes que jamás se me olvidarán. Park Chan-Wook sabe como y donde poner su cámara, esto es un hecho rotundamente indiscutible.

Lo mismo ocurre con la edición. Nicolas De Toth ensambla para Park secuencias precisas, con la intrinsicalidad y delicadeza de un rompecabezas. Dos secuencias en particular me llegan a la mente, ambas con contenido impactante que rompen la barrera del tiempo y el espacio.

Park no solo es un genio visual, sino somoro Park continúa lo que inicio con, quizás su más famosa/notoria pieza, Oldboy y continúo con Thirst--una de las mejores expresiones de la gama de historias vampiristicas que han inundado este inicio de siglo. La edición de sonido en esta película es, por decir poco, fenomenal. Los sonidos danzan armoniosamente con la imágenes a la misma vez que van cada una a su propio compás. ¿Cómo lo hacen? No me pregunten, porque si supiera no estaría escribiendo esto…

Pero esta gran eficiencia técnica, por impresionante que sea--y que, por favor no quede ninguna duda que lo es--no quita el hecho de que esta película tiene serios problemas. Iniciando por su personaje principal que está poco desarrollado por el guión. Pareciera que Park y su equipo no parecen ser los más avilés admiradores de la increíble Wasikowska, quien ha demostrado ser uno de los talentos más prometedores de su generación. Sin embargo, como India, Wasikowska se limita a miradas confusas y semi-expresiones estoicas. Aún en momentos de intensidad, en el cual la historia requiere de emociones fuertes del personaje, Wasikowska lo interpreta con dudas.


















India es nuestro conductor a la historia, y todo el tiempo me sentía incómodo, un efecto que cuando se hace bien puede crear el mejor cine. Sin embargo, nunca se me quitó la sensación de que ese sentido de desorientación no era 100% adrede.

El estilo gótico de la película también es un problema. Al parecer este no le queda bien a Park, cosa que me cuesta mucho entender ya que en sus piezas anteriores él juega mucho con este estilo, especialmente en su ambientación. Cabe notar que en estos casos lo hacia con toques fuertes orientales. Puede que al tratar de imitar un estilo occidental, a Park se le haya quedado algo en la traducción. Esto lo lamento, porque entre con las expectativas orientales.

De mis quejas debo excluir a Goode, quien siempre le hace tributo a la pronunciación fonética de su nombre. Goode se pierde en el personaje de Charlie, un personaje tan enigmático como India, que tiene tantas facetas como esta y que todas y cada una son distintivas. Con simples miradas Goode puede denotar ternura, sabiduría, encanto, violencia, temor, confusión y a veces hasta romper la cuarta pared.

Justo entre Wasikowska y Goode, está Kidman, al igual que su personaje. Kidman tiene sus momentos de grandeza, seguidos por momentos de mediocridad. Este es un personaje que se beneficia de la perdida de expresionismo que Kidman ha tenido en lo últimos años y en ocasiones ella toma ventaja de esto.

Este desequilibrio en la calidad de actuación y desarrollo de personaje es lo que debilita lo que pudiera ser una tesis interesante acerca de como las dinámicas familiares forman a una persona; de como es difícil, virtualmente imposible, desatarse de ellas. Debo conformarme con haber visto una película capazmente realizada sin mucho más que eso y esperar que esto no se vuelva un patrón en la carrera de Park Chan-Wook en este lado del planeta.

No hay comentarios.: