lunes, 29 de julio de 2013
Si pudiéramos volver atrás...
Me confieso un fanático del viaje al tiempo. Como herramienta de contar historias, como propuesta metafísica, como tema de conversación siempre ha sido algo fascinante para mí. Es con ese interés que veo Arrobá, dirigida por Jose María Cabral.
El filme empieza siendo una comedia de errores, donde Pedro (Kenny Grullon), Samuel (Irving Alberti) y Pilón (Alexis Valdés)--cada uno con sus propios problemas económicos--deciden robar un banco. Pero estos no son criminales, no son hábiles delincuentes, sagaces malhechores. No. En pocas palabras, son unos ineptos y como es de esperarse su hazaña de robar un banco no es exactamente una para la historia. Suerte que Pedro es un científico brillante, quien ha inventado una máquina del tiempo.
De aquí la trama arranca, pero a decir verdad no llega muy lejos. Esta historia hace saltos cuánticos de evento a evento con poca coherencia. Me detendré antes de ser malinterpretado. Los eventos en sí, dígase, las escenas individuales de la pieza funcionan. No más que eso. Algunas si llegan a ser excepcionales pero en general no son más que ordinaria en el mejor de los casos.
Esto hasta llegar al tercer acto, al cual le refiero así por que me faltan las palabras para describirlo de otra manera. Ya que esta película padece de un severo caso de trastorno de déficit de atención. Bien es cierto que el film debut de Cabral, Jaque Mate, sufre del mismo trastorno, por lo menos los tres cuartos de esa pieza son muy buenos. Aquí la falta de un clímax hiere rotundamente todo lo que precede, los últimos veinte minutos simplemente van en declive hasta culminar en una pantalla negra que deja un sabor amargo.
Cabral, quien escribe el guión, comprende muy bien las reglas de su universo. Está bien claro en los fundamentos físicos, en las causas y efectos, en el funcionamiento general de esta primicia. El hecho es que si bien él los comprende, a la audiencia no le queda tan claro. Le pasa igual que a Pedro cuando trata de explicar su invento a sus compañeros, y como este, Cabral ha ingeniado algo brillante que simplemente no está bien ejecutado.
La incoherencia no termina solo en el guión. Personalmente, tuve problemas adaptando mi atención a la visual. Secuencias completas filmadas en planos cerrados con tomas que duraban un poco más de lo usual me crearon un sentido de desorientación leve. Por igual, el material y el género merece de un mejor trabajo de diseño de producción, especialmente cuando se trata de "Cronos," la famosa máquina del tiempo.
Me tomo estas líneas para aclarar mi punto anterior. No sugiero que la máquina del tiempo vista en esta película parezca algo sacado de Las Guerras de las Galaxias ni tampoco exijo un DeLorean (eso sería una simple blasfemia). Todo lo contrario, esto es un dispositivo creado a pura saliva y sí, es cierto, la que vemos aquí está compuesta por objetos caseros. Sin embargo, esa idea se pudo exagerar un poquito más, para crear algo icónico. Algo propio.
Ahora bien, el elenco funciona extremadamente bien. Particularmente los tres actores principales. Grullón encarna el histrionismo y entusiasmo de Pedro a la perfección, aunque a veces parezca un poco exagerado. Alberti como Samuel es todo un natural y trae un balance absolutamente necesario. Pero el jugador más valioso es definitivamente Valdés, quien tiene la ardua labor de interpretar el papel cómico de la pieza, pero no deja caer la pelota ni un segundo. Los papeles secundarios, dígase Candy (Hony Estrella) y Eugenio (Marcos Bonetti), no tienen mucho que decir ni hacer y por ende sus interpretes dificilmente se destacan.
Debo hacer mención honorífica a Giovanny Cruz, quien agrega su nombre al panteón de actores que interpretan a Trujillo. Si, ESE Trujillo, porque aparentemente es un prerequisito obligatorio que toda pieza artística dominicana debe hacer referencia a la dictadura. ¿Seré yo el único que está completamente hastiado del trujillismo?
Al final, Arrobá nos deja igual que a sus protagonistas, con más preguntas que respuestas. Este es un viaje en el espacio en el cine dominicano, solo que uno pequeño, de unos cuantos metros. Quizás exista un universo paralelo donde esta película sea realmente muy buena. Me tendré que conformar con eso.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario